jueves, 8 de enero de 2009

El mate



El ritual del mate

Históricamente, el mate ha sido un símbolo del campo, en la Argentina y en Uruguay. Pero ya instalado en las grandes ciudades, ahora se encuentra hasta en los bares más fashion de cualquier ciudad del país

Lo primero que hay que definir es el tipo de mate que se usará como recipiente. Para Camilo Berra, asesor de una conocida marca de yerba, el mejor es el que está hecho con una calabaza seca, pues adquiere los sabores propios de la yerba. Luego hay que curarlo llenándolo con yerba nueva y agua a unos 80 grados. Así se lo deja unas 8 horas y se renueva la operación, teniendo cuidado en raspar bien el fondo para retirar los restos de materia orgánica. La bombilla también necesita un proceso previo antes de usarla: se la debe hervir durante 10 minutos en agua con 3 cucharaditas de bicarbonato de sodio.

1. Ahora que los instrumentos ya están listos, es posible preparar el mate. El recipiente se debe llenar con yerba hasta sus dos terceras partes. Es importante que ésta sea de buena calidad y que sus componentes (palo, polvo y hojas) estén en cantidades equilibradas.
2. Luego hay que dar vuelta el mate y sacudirlo enérgicamente. Así, el polvo excedente queda en la mano y la yerba se acomoda sobre uno de los costados.
3. En el espacio que queda vacío, verter un poco de agua fría o tibia y dejar que se absorba: esto permitirá que el mate conserve durante más tiempo su gusto y sea suave.
4. Cuando se introduce la bombilla hay que taparle el pico hasta acomodarla.
5. Por último, ya se puede agregar el agua (de la pava o del termo), que debe estar a unos 70 u 80 grados. Hay que tener cuidado de no mojar toda la yerba. Siempre hay que dejar una parte seca, que servirá de repuesto cuando el mate se vaya lavando.
6. Para finalizar, un consejo: no dejar pasar mucho tiempo entre una cebada y la otra.

....de Lalo Mir en el programa "Lalo Bla Bla" Radio Mitre

El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse. El mate es exactamente lo contrario que la televisión: te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo. Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es "hola" y la segunda "¿unos mates?". Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos; los buenos y los malos. Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón. Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: "¿Dulce o amargo?". El otro responde: "Como tomes vos". Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie. Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera. Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solo. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones. El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores... Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena. La charla, no el mate.
Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y es la sinceridad para decir: ¡Basta, cambiá la yerba!".
Es el compañerismo hecho momento.
Es la sensibilidad al agua hirviendo.
Es el cariño para preguntar, estúpidamente, "¿está caliente, no?".
Es la modestia de quien ceba el mejor mate.
Es la generosidad de dar hasta el final.
Es la hospitalidad de la invitación.
Es la justicia de uno por uno.
Es la obligación de decir "gracias", al menos una vez al día.
Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir.
¿TE SENTISTE INCLUÍDO?.... compartilo entonces con quienes alguna vez tomaste un mate.




8 comentarios:

Cecy dijo...

Si si, Pilar.
Lalo lo dice muy bien.
Recuerdo que cuando vivia en la Ciudad de Rosario, por las tardes mi abuela le preparaba mate a mamá mientras ella baldeaba la galeria de casa yo tenia unos ocho años y las miraba compartir el mate entre charla y charla.

Hoy es mi gran compañia, al despertar, mientras trabajo, con amigas/amigos y claro mi hijo.

Es cierto que te une y eso me llena de alegria.

Besitos Pilar

Pipina dijo...

Para mí tambien es mi compañía y mi compartir. Ojalá algún día podamos compartir un mate y una larga charla. Gracias Cecy. Besos.Pilar

Unknown dijo...

Tal cual... comparto con Lalo Mir. Es el compañerismo. En mi trabajo, todos los días, tipo 10, ya estamos mateando. Y eso que atendemos al público. Por ahí la gente ten dice "Qué riiico.. mate"... Gentilmente les convido, no por educación sino porque realmente me nace, pero casi nunca aceptan.
Es que el mate tiene eso se sentarse, compartir, sentirse a la par del otro aunque más no sea un momento. No es bebida de paso.
Es bebida del corazón. Un beso, Pipina. ¡No te pierdas, que te extraño!

Pipina dijo...

¡Eso!!! no es bebida de paso, sino para compartir momentos. Gracias por estar allí. Trataré de no perderme mucho. Vos tambien estás un poco perdido en el blog, pero me gusta que pases por aquí Besos Pipina

Anónimo dijo...

Ah!!!! creo que fue ayer o antes de ayer que hablaba del mate con Miguel.
Los argentinos que venían para aquí siempre hablaban y tomaban mate, pero jamás tuve la ocasión de probarlo ni conozco en ningún sitio que lo hagan, pero tanto oirlo a los argentinos que residían aquí como a los que conozco por internet, tenía ganas de probarlo.
Así que le pregunté al piratilla y me intentó explicar el sabor, pero claro, el mate, sabe a mate jajaja.
Algún día podré viajar para allí y probarlo, o conoceré a algún/a argentino/a que me lo den a probar.

Besines

miralunas dijo...

Si,si,si,si. Te agradezco la bienvenida y el convite, con "la actitud ética, franca y leal de encontrarnos sin mayores pretensiones que compartir", como si fuera un mate!
(Mi abuela, que tomaba mate amargo, compartìa los mates con mi abuelo, poniéndose un terroncito de azucar en la boca, cuando le tocaba a ella. Gracias por el recuerdo!)

Pipina dijo...

Ena el sabor del mate y más aún su es en compañía no se puede describir.Tenes que probarlo si es en Argentina mejor y si no te buscas un argentina por donde vves y que te convide uno, seguro no se va a negar. Besos Gracias por pasar.Pilar

Pipina dijo...

Gracias Miralunas por tus palabras, mirá que buen secreto tenía tu abuela!!!. Yo le pongo un poquito de azúcar al comenzar y despues todo amargo. Para mí riquísimo. Besos.Pilar